Aquí tienes un consejo de escritura que me hará sonar tan viejo como soy, pero me ha salvado de errores costosos. Nunca pongas tu nombre en algo que no escribiste. Esta regla te evitará firmar peticiones o declaraciones de las que puedas arrepentirte. Pero también te salvará de atajos que llevarán a que la IA edite o autorice tus obras. Puede parecer conveniente que la máquina escriba tu contenido más inútil, pero ese hábito se acelerará con el tiempo. Pasarás años desarrollando tu voz. Una máquina puede silenciarla en días con unos pocos clics. Hazlo un hábito no prestar tu nombre a las palabras de nadie más ni pensar que puedes tomar prestadas palabras porque son gratis. Nunca son gratis.