Acabo de hablar con un tipo que tiene un pequeño negocio. Se queja de que paga a sus empleados entre 18 y 20 dólares (mínimo), pero quienes contratan a inmigrantes ilegales les pagan 6,50 dólares la hora y perjudican su negocio. Muchas de las personas que amenazan a las fuerzas del orden e interfiren en las deportaciones están simplemente enfadadas porque este sistema está llegando a su fin.